Sistemas de calefacción por biomasa: Combustibles

Publicado el 01/15 | por agrinews | Economía

Por Oscar Cela Cobo, Erbi Energía

El incremento del precio de los combustibles fósiles unido a la necesidad de reducir las emisiones a nivel planetario de CO2, nos ha conducido a buscar nuevas fuentes de energía.

En esa búsqueda de nuevas fuentes de energía se han revisado las fuentes más tradicionales, utilizándose un enfoque más científico, de forma que procesos tradicionales, manuales y poco eficientes han dado lugar a procesos automáticos, con una eficiencia muy elevada, como es el caso del uso de combustibles procedentes de la biomasa.

Ha de tenerse en cuenta que el uso de estos combustibles, además del ahorro que en el peor de los casos está en torno al 40% respecto a los fósiles, confiere a las granjas la etiqueta de “granja que utiliza energías verdes”. Lo cual, gracias a la creciente demanda por parte de los clientes, de productos ecológicos, posiciona a la granja en una mejor condición de cara al mercado.

La Biomasa la podemos clasificar en natural (producida en la naturaleza sin intervención humana), residual (generada en procesos agrícolas y ganaderos) y producida (cultivada a propósito para su combustión)(1).

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  • Para este artículo, vamos a aparcar combustibles procedentes de fuentes residuales, como el biogás y los estiércoles en general, ya que requerían un estudio mucho más amplio, pero no nos resistimos a indicar que en este verano, concretamente el 3 de Junio, se ha publicado una modificación del reglamento de la UE Nº592/2014 que modifica el anterior reglamento nº 142/2011 en lo que se refiere al uso de subproductos animales y productos derivados, como combustibles en plantas de combustión. Este reglamento es muy interesante a la hora de valorar un subproducto avícola en un combustible, con los requisitos necesarios para la ejecución de un proyecto de valoración energética de dicho residuo.

Necesidades energéticas y uso de la planta

En plantas avícolas, las necesidades energéticas pueden ser muy diferentes. Por ejemplo en plantas de incubación, se necesita poca potencia sostenida en largos periodos de tiempo, al contrario de las granjas de cría, en donde las necesidades de potencia son muy elevadas, pero el tiempo de uso es muy reducido.

En las instalaciones que requieran poca potencia, durante muchas horas de funcionamiento, es esencial determinar la potencia instalada de una forma muy precisa.En general, las calderas y los hornos de biomasa, tienen mayor rendimiento cuando están trabajando a un determinado nivel, sin arranques ni paradas, que tendrían si la potencia es mayor que las necesidades. A esto se suma su menor precio, que repercute a todos los niveles de la instalación y por supuesto en su amortización.

Para bajar la potencia se puede recurrir a acumuladores inerciales como es el caso de depósitos de agua, que nos servirían para cubrir puntas de demanda.

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Tabla 1. Curva de potencia de consumo horario

En este gráfico, se puede observar la evolución de la potencia en función de las horas para una caldera de 100kW.

Se puede observar como desde la 1h hasta las 10h y desde las 18h a las 23h hay un defecto de potencia (en amarillo) que podría ser suplido por un acumulador inercial, gracias al exceso que se produce de las 10h a las 18h (en morado).

El resultado es una curva plana para un funcionamiento constante de la caldera de potencia 100kW (rojo). En caso contrario tendríamos que utilizar una caldera de 160kW que pararía durante largos periodos de tiempo. El ahorro en este supuesto es considerable.

 

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