¿Es rentable la calefacción en cunicultura?

Publicado el 11/15 | por agrinews | CONEJOS

La realidad actual nos empuja hacia una situación económica en la que cualquier coste debe ser analizado y estudiado buscando su incidencia económica en los costes productivos reales y por tanto la posibilidad de disminuirlos en la medida de lo posible

La calefacción entra dentro de los costes añadidos que tiene toda instalación ganadera y que a priori se identifica como un coste y no como una tecnología que nos permitirá disminuir los costes generales en determinados periodos del año.

¿Cuándo es necesaria la instalación de un sistema de calefacción?

Hay que diferenciar entre cuándo es necesario y cuándo es imprescindible. El conejo por sí mismo no tiene mayores problemas con el frío cuando está libre en la naturaleza, siempre y cuando tenga el alimento necesario o se encuentre bien protegido en sus madrigueras bajo tierra. Por experiencia sabemos que los conejos soportan bien las temperaturas extremas y cuando dispongan de los nutrientes esenciales, es decir, agua y pienso.

De hecho, uno de los factores que hemos visto que claramente limitan la tolerancia al frío por parte del conejo es la falta de agua, más todavía cuando el alimento que le suministramos es un pienso granulado seco que evidentemente precisa de agua para su correcta deglución y digestión.

Debemos asegurar una temperatura mínima en la que el agua no se congele y se mantenga líquida, sobre todo si suministramos pienso granulado

A partir de esta situación la instalación de un sistema de calefacción se rige por unos parámetros

  • Estrictamente económicos
  • De bienestar, en el que los animales se encuentran en un ambiente más agradable o menos agresivo en general

Al iniciarse el periodo de temperaturas bajas, generalmente finales de otoño e invierno (dependiendo de los años hasta bien entrada la primavera, que podríamos ubicar en temperaturas inferiores a los 15ºC) es cuando la utilización de la calefacción empieza a ser rentable. Aún así, debemos tener en cuenta que a menudo las temperaturas oscilan entre el día y la noche con diferenciales altos, que pueden traer consigo que:

  • Un día soleado y relativamente cálido de septiembre, como en este momento que estoy escribiendo, se alcancen los 25ºC sin problemas
  • En la noche descienda hasta los 15º C o menos

En casos extremos durante el otoño y la primavera se ha constatado que en un mismo día es necesario la calefacción durante la noche y la refrigeración durante el día. Situación que desencadena compromisos en el manejo.

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Uno de los sistemas que más se han utilizado en nuestra historia es el cierre de ventanas durante la noche para evitar la pérdida del calor generado en la instalación por los propios animales Creando una situación muy comprometida entonces con la salud de los animales por el aumento excesivo de gases nocivos en el interior de la nave

Una variante de este problema lo encontramos cuando por recortes en gastos disminuimos, en granjas con ventilación dinámica, la potencia y el rendimiento de los ventiladores. Esto genera una disminución de la renovación de aire y por tanto nos encontramos con una inadecuada renovación del mismo. Esta situación generalmente no es tan grave como la anterior, pero afecta de forma importante a las zonas cercanas a los ventiladores, mientras que las zonas donde se encuentran los entradas de aire apenas se nota.

Consumo de pienso

La renovación inadecuada del aire, y por ende, las fluctuaciones de temperatura, afectan directamente el consumo de pienso.

  • Cuando la temperatura disminuye de los 15ºC aumenta el consumo de pienso en un 14%
  • Sin embargo, si la temperatura alcanza los 10ºC el consumo de pienso se sitúa alrededor del 25%
  • En situaciones más comprometidas, conforme las temperaturas se acercan a los 0ºC, el consumo de pienso fácilmente alcanza un incremento cercano al 50%, siendo limitado por la propia ingesta del animal que ya no puede ingerir físicamente más pienso

Problemas sanitarios

Otro apartado que hay que considerar es el aumento de problemas sanitarios relacionados con el propio frío, fundamentalmente de origen digestivo que se deben a:

  • Aumento de ingesta y sobrecarga del sistema digestivo
  • Efecto que produce el administrar agua fría o muy fría, generando un proceso que lo podemos asociar a un corte de digestión como nos puede ocurrir a nosotros

En ambos casos desencadena una disbiosis bacteriana que fácilmente degenera en una enterotoxemia o enterocolitis que producirá la muerte del animal así como abundantes animales afectados que observaremos como saldos en el momento de la venta. Este aumento de consumo del pienso no se limita únicamente al que ingiere, pues también comprende al que tira al suelo por el propio nerviosismo que se puede generar en temperaturas extremas, sobre todo si el agua que debe circular por las tuberías se ha congelado y por tanto los animales no disponen de agua para beber

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¿Qué nos cuesta el frío?

El cálculo directo se debe basar en el consumo de pienso extra que se producirá en la instalación tanto en maternidad como en engorde. Haciendo un promedio sobre una granja que alcance los 5ºC durante la noche, es decir, un invierno suave, el sobrecoste es:

  • El Índice de Conversión -IC- se sitúa desde un 3,7 global que puede tener una instalación al 4,2 o superior durante los dos meses más fríos. Además, alcanza el 3,9 en los meses situados antes y después.

Además de los elevados riesgos productivos que generan temperaturas inferiores a los 5ºC, tanto en nidales como en cebos, si el cálculo lo hiciéramos en la meseta española el sobrecoste fácilmente alcanzaría los 25-30 cts.

Así podemos observar que el coste real supone un aumento de 19 cts por kilogramo de carne producido sobre el coste habitual, y esto en condiciones de invierno suave como el que se puede encontrar en el Levante español

Así obtenemos:

  • El IC aumenta en 0,5 durante 2 meses, que a un precio medio de 260€/tn (entre maternidad, medicado y retirada) es un sobrecoste de unos 13cts por kg de carne producida. En los meses previos y posteriores, el sobrecoste es de unos 6 a 7 cts. por kg de carne producida.
  • Cada instalación tiene sus propios parámetros, pero en general podemos calcular que como mínimo hay un aumento de 2 a 4 puntos de mortalidad. Esto redunda en un aumento lineal de unos 3 cts. por kg de carne vendida, a los que hay que sumar otros 2 cts. por el aumento de saldos que no pueden venderse, es decir, otros 5 cts. de sobrecoste en total.
  • Evidentemente si hay más problemas digestivos hay que sumar el aumento de los tratamientos, ya sea vía pienso o vía oral, para controlar los procesos, que aproximadamente suponen 1 ct más de coste.

Coste de calefacción

Dependerán en gran medida de:

  • Sistema elegido
  • Sobre todo del diseño de la instalación

Hay numerosas técnicas para disminuir el coste energético, pero el sistema básico es que la nave esté adecuadamente aislada y el sistema de renovación de aire esté controlado por un ordenador eficiente

Si la instalación está adecuadamente aislada, los costes de calefacción con sistemas como el gasoil se situarían alrededor de los 8,2 cts. por kilogramo producido. En zonas de invierno más crudas puede alcanzar fácilmente los 12 cts. o más si las instalaciones no están diseñadas de forma eficiente. Con sistemas de calefacción más económicos, como la biomasa o carbón, los costes se sitúan alrededor de los 6,4 cts.; sin embargo, generalmente requieren un poco más de trabajo personal para su funcionamiento y no siempre se pueden regular adecuadamente.

La principal diferencia entre un uso eficiente de la calefacción o no, radica en el funcionamiento y gestión del sistema de control ambiental

Si la explotación está controlada por un ordenador, a ser posible un ordenador fácil de regular, su rendimiento es muy óptimo en comparación con el mismo sistema manejado manualmente. La elección de un sistema u otro (gasoil, eléctrico, biomasa, carbón, gas, etc.) depende del control del manejo en su funcionamiento, de la disponibilidad local del combustible elegido y sus oscilaciones en el precio.

Por ejemplo si nos encontramos cerca de plantas extractoras de aceite o descascarilladoras de almendra es fácil encontrar subproductos para su utilización, pero estos tendrán un coste que quizás no sea rentable a partir de cierta distancia por logística.

La eficacia de un sistema de calefacción dependerá de:

  • Una buena distribución del calor aportada por el mismo
  • Una correcta ubicación de las sondas de temperatura que los regularán

En este apartado es donde hay que revisar a fondo que su instalación se realice pensando en conejos y no que apliquen las normas de otras especies. A menudo es más eficaz pequeñas unidades de calefacción pero bien repartidas en los puntos clave (es el sistema típico de cañones de gas) que una “macro instalación” mal situada que aporta demasiado calor a las jaulas cercanas.

Un ordenador de gestión climática en la granja nos proporciona un rendimiento óptimo de la explotación y del sistema de calefacción

En los costes no debemos olvidar el apartado de amortización, aunque no siempre se tiene en cuenta. En este caso, y calculando sobre una amortización a 5 años, suele situarse alrededor de 0,4 cts por kilogramo vendido o lo que es lo mismo, en 1,6 cts por kilogramo de conejo vendido en el periodo más crudo de invierno.

La diferencia por tanto es de un beneficio de unos 10 cts por cada kilogramo vendido en zonas de invierno suave, situándose en unos 15 ó mas en ubicaciones más frías Los cálculos están realizados en una granja de 1.100 conejas en banda única, ubicada a unos 40 km de la costa, que instaló el sistema de calefacción hace tres años en un núcleo de naves DUO prefabricadas con panel sándwich

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