Alternativas al uso de harina de soja en porcino

Publicado el 03/14 | por Anna Fernández Oller | Nutrición, Porcino

La creciente demanda de los granos de los principales cereales y leguminosas, como materia prima para la alimentación humana, biocombustibles y productos bio-industriales,se ha incrementado y , junto con estos productos, se han generado co-productos tales como granos secos de destilería con solubles ( DDGS ) y harina de colza.

De este modo, el feroz sistema de oferta y demanda del mercado de materias primas ha llevado a un constante aumento de los precios de los granos de cereales y harinas de proteína vegetal (principalmente, harina de soja) tradicionalmente usados en las dietas de cerdos como ingredientes alimenticios y esto ha forzado al sector porcino a considerar la inclusión de materias primas alternativas, entre las que se encuentran, entre otras, los co-productos mencionados anteriormente.

Como omnívoros, los cerdos son ideales para convertir estos co-productos no adecuados para el consumo humano en ingredientes alimenticios con proteína de alta calidad. Por lo tanto, co-productos y otros alimentos alternativos con costos bajos, como las leguminosas y oleaginosas se pueden incluir en las dietas de cerdos para reducir el costo por tonelada de alimento. Sin embargo, la inclusión de alimentos alternativos en las dietas de cerdos no reduce necesariamente el costo del alimento por kg de ganancia. Se deben estudiar muy bien diversos factores para poder validar su uso en las raciones.

i2987-molienda-de-soja-631x280

Alternativas a la harina de soja

Unos investigadores de la Universidad de Illinois vienen estudiando, en profundidad, desde hace tiempo el valor nutritivo de tres de las principales alternativas a la harina de soja dado que, para determinar si tiene sentido económico su incorporación, es necesario conocer las concentraciones y la digestibilidad en nutrientes que estas materias primas alternativas contienen. Estas alternativas son : : la colza y las semillas de algodón y de girasol.

De este modo, si bien puede reducirse los costos de alimentación reemplazando la harina de soja en la formulación del alimento, se debe prestar atención a las consecuencias porque, antes de pensar en la forma de sustituir la harina de soja, debemos asegurarnos de que su uso ya se ha minimizado a través de la formulación de dietas. Esto implica una reducción de proteínas y aminoácidos, los márgenes de ácidos, de seguridad, y que se debe garantizar que la proteína no se pierde más allá de lo necesario para cumplir con los requisitos.

Aunque, una vez tomada la decisión de buscar alternativas a la harina de soja, también debemos tener en cuenta tres puntos más allá de los niveles de proteínas y, sobretodo, en los de aminoácidos esenciales. Estos factores a valorar son : digestibilidad, sabor y factores anti-nutricionales.

  • Digestibilidad . Existe entre las diferentes fuentes de proteínas unos niveles de digestibilidad de aminoácidos muy variables. Así, es recomendable usar los verdaderos valores de digestibilidad aparente en lugar del total de las concentraciones de aminoácidos cuando se introducen nuevos ingredientes en una dieta típica basada en harina de soja.
  • Palatabilidad . Las semillas de algodón son muy secas y esto hace que sean menos apetecibles que la harina de soja, especialmente cuando se usa en niveles superiores al 10%. En este caso, la adición extra de un poco de aceite en la alimentación puede resolver el problema, pero eso implica un mayor costo de alimentación final que también debe ser tomado en consideración.
  • Factores anti-nutricionales . Finalmente, cualquier fuente de bajo coste de proteína alternativa contendrá al menos el mismo nivel de factores anti-nutricionales encontradas en la harina de soja. Sin embargo, algunos de estos pueden ser de naturaleza química diferente. La mayoría de las fuentes de proteínas alternativas contienen más factores anti-nutricionales que la soja, con pocas excepciones, como la harina de girasol descascarado.

Frente a todas estas circunstancias, debemos admitir que no hay ninguna manera sencilla de comparar una fuente de proteína alternativa a la harina de soja. Así, una vez que las preocupaciones mencionadas están controladas y se ha establecido un nivel máximo de inclusión, es momento de valorar la posibilidad de incorporar la fuente de proteína alternativa según su precio . De este modo, comprobamos ,a través de la reformulación, que su incorporación significa en la dieta un ahorro en costo, sin una disminución de la calidad nutricional de la fórmula, y que entonces podremos aceptarla como ingrediente alimenticio alternativo a la harina de soja.

Diversos grupos de investigadores han ido determinando la digestibilidad de los aminoácidos presentes en semillas de colza y su derivado, la harina de colza,  así como en la harina de semillas de algodón y semillas de girasol, harina de girasol sin cáscara, y  harina de girasol con cáscara, de los sobre su digestibilidad no se tienen muchos datos.

Según H.H.Stein y su equipo, la digestibilidad de los aminoácidos presentes en la colza, la semilla de algodón y la harina de girasol es menor que en la harina de soja. La razón principal de su reducida digestibilidad es que estos productos tienen un mayor contenido en fibra que la harina de soja. En el estudio, todos incluían la cáscara a excepción de la harina de girasol sin cáscara y la harina de soja.

“Amino acid digestibility in canola, cottonseed, and sunflower products fed to finishing pigs” ( H.H. Stein and J.C. González-Vega, 2012)

Entre las harinas alternativas, la harina de girasol es la que tiene los mayores valores de digestibilidad de proteína cruda y de la mayoría de los aminoácidos. En la harina de semillas de algodón, los valores de la mayoría de los aminoácidos fueron los mismos o mayores que los de las semillas de colza o harina de colza .

La semilla de algodón y la harina de colza contienen las mayores concentraciones de proteína cruda y aminoácidos indispensables después de la harina de soja. Aunque, la semilla de algodón no se usa tanto como podría ser en la producción porcina, al contener gosipol, un factor anti-nutricional que impide que los cerdos asimilen la lisina. Sin embargo, ya se encuentran variedades bajas en gosipol y, además, se ha demostrado que si se añade suficiente hierro en la dieta, el gosipol no interfiere con la lisina.

Estos investigadores no han determinado todavía las tasas de inclusión recomendadas de colza, semilla de algodón, y productos de girasol , pero podemos asegurar que H.H. Stein y sus colaboradores nos aportaran estos datos en sus futuras investigaciones.

Si queréis consultar todas las investigaciones realizadas hasta el día de hoy por H.H.Stein y su equipo, podéis hacerlo aquí .

Etiquetas:

es el autor de este artículo.
Sus artículos