Desinfección del agua de bebida

Para la desinfección del agua podemos escoger entre una limitada variedad de productos autorizados por la normativa que regula su uso

La desinfección del agua de bebida no consiste en poner un biocida y ya está, sino en asegurar que esta llegue hasta el final del último bebedero de forma eficaz y sin dañar a los animales. El problema de concepto lo tenemos cuando no entendemos que desinfectar el agua de bebida es básicamente no sólo eliminar los patógenos que podemos tener en los conductos de agua, sino evitar que entren y si ocurriese poderlos eliminar eficazmente de inmediato mediante el efecto residual del producto químico que introducimos a conciencia en el agua para tal fin.

Si no lo conseguimos hay que replantear que hacemos mal o donde están los puntos críticos, y no considerar exclusivamente que tengamos un problema con el dosificador, que también puede ser. No podemos ignorar que las bacterias patógenas lo son porque han aprendido a sortear las agresiones externas protegiéndose de ellas eficazmente, y por tanto hemos de trabajar considerando el agua como un todo que tiene de estar en perfectas condiciones desde principio hasta el final.

Son varios los productos utilizados para tal fin estando limitados actualmente a unos pocos productos químicos desinfectantes listados en la Orden SSI/304/2013 tanto para seres humanos como para animales, ya que la normativa no reconoce evidentemente diferencias entre ambos grupos.

  • Cloro y sus derivados.
  • Dióxido de cloro y azufre.
  • Peróxido de hidrógeno.
  • Monopersulfato de potasio.

Está especificamente escrito y claro en la Orden que no se permite la utilización de otros desinfectantes distintos de los autorizados, siendo por tanto responsable el ganadero de su utilización. La justificación del “me han vendido esto y me han dicho que sirve para…” no nos exime de la culpa, pues nuestra obligación y responsabilidad es saber qué estamos administrando a los animales.

Hipoclorito Sódico

Es sin duda el más utilizado históricamente (la conocida lejía, descubierto en 1785) con una muy buena eficacia que prefiere trabajar a un pH<7 para ser muy efectivo. Presenta algo de toxicidad a dosis elevadas, por lo que se debe utilizar adecuadamente. Uno de los problemas que presenta es que en pH superiores a 7 baja su eficacia a la mitad, por lo que es altamente aconsejable controlar el pH del agua.

  Hipoclorito Cálcico

Es otro de los biocidas más comúnmente utilizados por su presentación sólida en pastillas de disolución rápida que se añaden a los depósitos. Son sin embargo poco fiables ya que se utilizan en depósitos que entra agua constantemente y la dosis puede sufrir variaciones durante el día. Señalar que las pastillas de disolución lenta que se utilizan para piscinas, de frecuente uso en ganadería en instalaciones con depósitos medianos por su comodidad (la pongo y me olvido durante semanas de la potabilización del agua) no está autorizada para el tratamiento de aguas de consumo.

   Dióxido de cloro

Hasta hace unos años era un perfecto desconocido en la calle pero en estos momentos es la referencia de tratamiento de agua, a pesar de los numerosos problemas que ha generado por su mala aplicación. Es muy importante que cuando se instala un equipo nos aseguremos que realmente es lo que necesitamos y que funcione adecuadamente. No son infrecuentes el mal funcionamiento por buscar el equipo o técnica más económica. Debido a su inestabilidad, ya que hablamos de un gas disuelto en el agua, se aconseja instalar equipos generadores “in situ” siempre que sea posible.

Peróxido de hidrógeno

Biocida muy eficaz que se puso muy de moda hace pocos años pero que por una mala gestión en su aplicación (bombas dosificadoras no adecuadas, incorrecta ubicación de la dosificación) ha perdido fuelle en beneficio de las anteriores. Sin embargo con una buena aplicación es un producto químico muy eficaz y que además tiene la ventaja de no depender del pH.

 

Cuadro de comparación entre los diferentes biocidas más habituales del mercado.

Hipoclorito Sódico Es corrosivo y no degrada el Biofilm.Necesita pH bajos.Da sabor al agua.Es muy inestable Es muy económico y se encuentra en todos los sitios.Se puede utilizar cualquier equipo dosificador y la manipulación no tiene grandes riesgos.
Hipoclorito cálcico No degrada el Biofilm y necesita pH bajos.Da sabor al agua.La dilución y la dosis son muy inestables. Económico y muy práctico en su uso.Durante varias semanas no hace falta estar pendiente.
Dióxido de cloro Su manejo no es sencillo y debe manipularlo profesionales, pues su uso inadecuado puede generar riesgo de explosiones. Mucho más caro y para su buen funcionamiento precisa que se genere en la propia granja. Potente acción antibacteriana.Degrada el Biofilm.No se ve afectado por pH del agua.
Peróxido de hidrógeno Baja estabilidad en los envases abiertos.Se requieren altas concentraciones para mantener el nivel en las conducciones. Potente acción antibacteriana.Degrada el Biofilm.No se ve afectado por pH del agua.

 

 

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